Todo puede empezar en algo pequeño.
Una tarea compartida, un cuento, una merienda o simplemente alguien que se sienta al lado y presta atención.

Acompañamos a niños, niñas y jóvenes en sus trayectorias educativas, personales y sociales, construyendo oportunidades junto a sus familias y su comunidad.


No se trata de aparecer una vez. Se trata de construir confianza con gestos concretos, presencia y continuidad.
Una tarea compartida, un cuento, una merienda o simplemente alguien que se sienta al lado y presta atención.

El miércoles siguiente importa. Y el otro también. La continuidad convierte un encuentro en vínculo y un vínculo en acompañamiento.

Educación, salud, familias, profesionales, instituciones educativas, parroquias y oportunidades se conectan alrededor de necesidades concretas.

Antes de los programas y los proyectos hubo algo mucho más simple: acercarse, escuchar y quedarse. Esa forma de estar fue creciendo hasta convertirse en una red de acompañamiento.

Los cuentos estuvieron en el comienzo: una forma sencilla de encontrarse, compartir y empezar a construir confianza.
Nuestra historia comenzó al encontrarnos con una realidad cercana que necesitaba presencia, comunidad y compromiso.
Los primeros encuentros partieron de compartir cuentos, reír y estar, construyendo así vínculos de confianza.
La cuarentena volvió visible algo esencial: muchos chicos necesitaban a alguien al lado para sostener sus rutinas escolares.
Se sumaron estudiantes secundarios y el acompañamiento se volvió cada vez más personalizado.
Con el tiempo aparecieron psicopedagogía, salud, becas, articulaciones y nuevas formas de cuidado.
El trabajo territorial abrió nuevas necesidades y empujó la creación de una fundación con identidad propia.
Los tablones vacíos son parte de la espera. Después llegan las mochilas, las tareas, las conversaciones y la merienda. Cada miércoles vuelve a empezar.




No se trata solamente de hacer una tarea. Se trata de construir continuidad, confianza y un espacio donde cada chico sepa que alguien lo espera.
Educación, cuidado, vínculos y oportunidades se cruzan porque cada historia necesita algo distinto. Los programas ordenan ese trabajo sin perder la mirada integral.
Apoyo escolar y seguimiento de trayectorias educativas.

Apoyo psicopedagógico, fonoaudiológico y orientación a familias.

Salud, prevención y desarrollo integral.

Articulación con empresas, instituciones educativas, parroquias, ONG e instituciones públicas.

Un horizonte de crecimiento que busca llevar el modo de acompañar de Hay Pique a nuevos territorios.

Acá se encuentran personas e instituciones que, desde distintos lugares, se comprometen y aportan su tiempo, sus conocimientos y sus recursos para transformar realidades.
cuentan con padrinos que acompañan económicamente sus trayectorias escolares gracias a la articulación con FONBEC.

Cada persona, familia, institución u organización puede encontrar una manera distinta de acompañar.